LOS TRES CERDOS
Érase una vez, en la ciudad... un lobo feroz a la búsqueda de un tierno cerdito
Un Akura gris plateado rugía sobre al asfalto, a casi cien kilómetros por hora. Los tétricos suburbios, el vertedero de la gran ciudad, cambiaron rápidamente a un paisaje crudo, salvaje, los raíles de una autovía a rebosar bajo la oscuridad de la noche. Al flamante deportivo le precedía una vieja chatarra roja, incapaz de mantener la distancia con su perseguidor. Su temerario conductor sorteaba los camiones como un kamikaze, atravesaba el camino plagado de gólems de gasóleo y metal como si de simples baches se trataran.
Al conductor del Akura le sonó el teléfono móvil. Contestó rápido, en un fugaz movimiento se colocó el auricular sin quitar los ojos de la carretera.
-Señor Lobo, solucionador de problemas. Dígame.
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